Un poco de historia

El primer tranvía, que fue de vapor, nos recuerda José Miguel Alzola, inicio su andadura en 1890 promovida por los hermanos Antúnez (Luis y Juan), que desapareció después de 20 años de servicio en 1910. Le sustituyó, igualmente auspiciado por los Antúnez, el tranvía eléctrico que realizaba el mismo recorrido. Empresa y explotación que fue vendida por aquellos al Banco de Castilla, que tras traspasarlo más tarde a la Compañía de Electricidad, el servicio fue “municipalizado” hasta su desaparición en 1937.

Para los más curiosos invitamos a que observen en algunas de las casas de las más antiguas de Triana la existencia, todavía, de unos soportes en sus frontis que servían para sujetar los “vientos” que sostenían los cables eléctricos cuya corriente alimentaban la locomotora.

En 1942, y por la escasez de carburante como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, el ayuntamiento sacó de nuevo de la vieja estación de Alcaravaneras los viejos vagones y una locomotora a vapor que circuló pocos años, bautizada como “La Pepa”, porque, al parecer, salió por primera vez el día de San José.

Cuando hace un par de años el ayuntamiento descubrió para recuerdo de los viandantes una parte ínfima de los railes escondidos bajo el asfalto en la calle Triana puso una placa que dice que “fueron los que utilizó La Pepa”, dando a entender que sólo los utilizó ésta, cuando en realidad se colocaron entre 1895 y 1890 y por ellos circularon el primer y sucesivos tranvías.

la pepa de triana original